200 años de tradición culinaria en cuento
¡Date gusto vida mía que yo, me daré otro tanto!, a la letra dice el son que yo bailaba siendo apenas una niña mientras mi abuela canturreaba, al tiempo que preparaba sus moles, salsas y otras delicias de aquellos tiempos en el remanso familiar. Ese gusto ahora me remite al ejercicio de la escritura para explorar en la memoria colectiva las historias y anécdotas que dormitan entre jarros, ollas y cazuelas.
En el estilo narrativo del cuento, abordaré el tema de la gastronomía mexicana y en particular del buen comer en el paraíso del Rey Cora a través de 200 años y aún más allá. El legado entrañable de nuestros hermanos wirrarikas, náyares, tepehuanes y mexicaneros, perdura con los años en la tradición culinaria de los mestizos, la misma que alimentó a mis ancestros en esta basta tierra, poblada del sabor nativo que acentúa la sazón tradicional; sabor que trascendió al Nayarit de Nervo, Bávara y Mercado, de Escutia y Baca Calderón. Hoy podemos disfrutar de la gran variedad de platillos y riqueza cultural que nos nutre y sazona nuestros días.
Así pues, la realización de este proyecto, representa para mí una gran oportunidad para experimentar en el laboratorio creativo de la narrativa; escuchar los susurros y los gritos, secretos a voces de la cocina nayarita; encontrarlos en el especiero del tiempo y extraer de la alacena memorial los ingredientes, utensilios y recetas que se conjugan en una conspiración histórica para exprimir una a una las gotas del sabor, el aroma y el recuerdo que hoy por hoy simboliza el mayor de los festejos para el paladar de propios y extraños... Sabor a tierra mexicana, la tierra del Gran Nayar.
Brisa López
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